SíGUENOS EN: Siguenos en twitter  Siguenos en facebook  Siguenos en youtube
Jueves, 12 de febrero de 2015 09:28 hrs.
Sentadas frente al demonio
El Universal | Cuarta Plana
Jueves, 12 de febrero de 2015 09:03 hrs.

09:11 No me voy del PRI, seguiré trabajando por Xoxocotlán: Héctor Santiago
09:03 Sentadas frente al demonio
08:40 Estrenan por error tercera temporada de "House of Cards"
07:33 La lucha de las tribus perredistas por la candidaturas federales
06:50 Anuncia Cuauhtémoc Blanco su retiro del futbol
Mie Aprueba INE lineamientos de "chequera única" para pagos a partidos
Mie Exige FIOB se concluyan obras en 56 comunidades de la región Mixteca
Mie Encuentran anciano sin vida al interior de su domicilio
Mie Entrega Tezoatlán a la Procuraduría de Justicia a presuntos ladrones
Mie Mejora Villacaña calidad de vida de los habitantes de la agencia de Pueblo Nuevo
Mie El Frente Nacional Indígena Campesino toma caseta de Huitzo
Mie Policías Municipales capturaron a un sujeto por robo de cable en Salina Cruz
Mie CNTE rechaza mesa de diálogo propuesta por Gobernación
Mie "Debemos ir cerrando espacio a los conflictos de interés": Andrade
Mie Brindar atención al sector juvenil, es prioritario: Rosalía Palma López
Mie Restablece Seguridad Pública servicios de patrullaje en el estado
Mie Noemí Barrita presenta su libro “No lo voy a soltar”
Mie Gobierno de Oaxaca alerta sobre fraudes en donaciones de artículos y de servicios
Mie Maestros reaccionan en Oaxaca ante “represión” a la CNTE en el DF
Mie Enrique Peña Nieto, anuncia programa de créditos para jóvenes
Mie ”Estamos hartos de escándalos de políticos”: Gerardo Gutiérrez Candiani
Mie Diálogo, consensos y acuerdos, fallan en el Congreso de Oaxaca
Mie Liberan a policías retenidos en Oaxaca
Mie SSPDF y policías federales repliegan marcha de la CNTE en Reforma
Mie Transparencia en encuestas, exige PRD municipal a sus dirigencias
Mie Barack Obama pide permiso para lanzar guerra al Estado Islámico
Mie Universidad del Valle de México en Nuevo Laredo cierra por amanezas de muerte
Mie Zorrilla: “No es ninguna ocurrencia” el Centro Cultural y de Convenciones
Mie Niños activistas de Oaxaca, siguen los pasos de la S-22
Mie Problema magisterial no se resolverá con marchas: Gabino Cué
Mie CNTE marcha y luego regresa a Oaxaca
Mie Información sin sustento, la que maneja NYT: José Murat
Mie El poder de la familia Murat cruzó la frontera hacia los Estados Unidos

El reportaje

Publicidad
 

La opinión

Ciudad de México- Esta tarde volverá a ver al hombre que la enamoró a los 16 años y para poner a prueba su cariño la obligó a prostituirse hasta con 50 hombres cada noche. El encuentro sucederá seis años después de la última vez que estuvieron bajo el mismo techo, en los juzgados del Reclusorio Sur, en la ciudad de México, cuando en pleno juicio por el delito de trata de personas, él pasó su dedo índice por el cuello para mandarle un mensaje que casi la desmaya del miedo: si me encarcelan por tu culpa, te voy a matar.

Su cita ocurrirá en unas horas. Es mitad de enero de 2015. Se levanta de la cama antes de que suene su alarma, pues la angustia le espanta el sueño. Camina a su clóset y saca la ropa que días antes eligió para su cita. Desayuna poco, porque el nudo en la garganta le impide que la comida llegue al estómago. Y se sienta a esperar hasta que una camioneta pasa por ella. Espera que siente eterna.

En la camioneta se acuerda de él: se conocieron en 2009, cuando a Marcela le faltaban dos años para ser mayor de edad y él, de 29 años, la abordó frente al Palacio Municipal de un pueblo en Veracruz. “Estás muy guapa, ¿no me das tu número?”, le coqueteó.

Intercambiaron teléfonos. Se “enamoraron” por mensajes que se enviaron desde septiembre hasta diciembre, y antes de que acabara el año él la invitó a una “comida de cumpleaños” en su casa, en la frontera de Puebla y Tlaxcala. Ella le dijo a su mamá que iría a una fiesta con amigas, pero se fue con él, quien le pidió matrimonio esa misma noche. A los pocos días, él formalizó la petición de mano con la familia de Marcela y la madre aceptó, aunque su hija fuera menor de edad. Para celebrar su compromiso, él la llevó a la Ciudad de México y ahí la forzó a “pagar” su propia boda… ¿Cómo? Prostituyéndose.

¿Perdonar al diablo?

Su cita ocurrirá en unos minutos. Marcela desciende de la camioneta, entra al reclusorio, intercambia su credencial de votar por un gafete de visitante y supera varios filtros con guardias hasta llegar al área administrativa del penal. Acompañada por miembros de la ONG Comisión Unidos contra la Trata, entra a una sala austera, poco iluminada, con una mesa larga de madera oscura y se sienta en una silla en el extremo final, lejos de la puerta.
Una empleada de la cárcel le avisa que acaban de llamar al padrote. Llegará en cualquier momento. Marcela tiembla. Las manos le sudan. Las piernas se mueven sin control. De nuevo, la sensación de desmayarse del miedo.

La puerta se abre luego de 15 minutos. Es él. Más flaco, pero es Pedro. La hora llegó. El ex padrote está frente a ella. Marcela no se levanta de la silla. Permanece inmóvil. Pedro se sienta cerca, no tanto. Es el primero en hablar.

“Perdóname, estoy arrepentido por lo que te hice. Sé que te arruiné la vida”, le dice el hombre treintañero y cuerpo de gimnasio, vestido de caqui, muy distinto al padrote furibundo, panzón, con camisas carísimas, que ella recuerda.

La voz de Pedro le recuerda aquel primer día de explotación sexual, cuando él la animó con un “yo sé que tú puedes, amor” antes de entregarla a Jazmín, una integrante de la red de trata, quien enseñó a Marcela cómo atraer un cliente, poner un condón, moverse en una relación sexual, cobrarles, “pararse” en la calle y hacer convincente ante los policías el discurso de “yo estoy aquí por mi voluntad”.

Es el mismo que, cuando le contó que ese día había tenido 50 clientes y que varios de ellos la violaron pese a que lloraba y les decía que estaba secuestrada, sólo le respondió: “Ya te vas a acostumbrar”. A los siete días bajo el poder de Pedro, el primer gran operativo antitrata en el Distrito Federal llegó al Hotel Universo y la rescató.

Mientas lo escucha, Marcela se habla a sí misma. Se recuerda por qué está aquí: el odio la estaba consumiendo. “Yo estaba muy mal, pero sentí que estaría peor si en mi proceso no había un perdón. Quería que me pidiera perdón y me explicara por qué lo hizo (…) La Fundación Camino a Casa lo contactó, fue varias veces a la cárcel para trabajar en su readaptación, él les dijo que estaba dispuesto a pedir perdón”.

Quiere interrumpirlo. La voz no sale. Apenas un quebranto de palabras, pero las fortalece hasta hacer tres oraciones. “Te perdono porque no quiero ser como tú, pero no olvido”.

La conversación se alarga 20 minutos, en los que ella escucha las disculpas de Pedro innumerables veces, hasta que decide que es suficiente. Con el temblor dominado en las piernas, se levanta y se despide de Pedro. Le recalca: “Estás perdonado”.

“¿Te puedo abrazar?”, le pide él. “No, claro que no”, responde Marcela. “Bueno, ¿y si te doy la mano?”. “Ok”.

El apretón de manos es el último contacto. En Marcela el temblor regresa cuando lo toca.

Hace un esfuerzo, se despide. Cuando está segura de que no la observa, exhala aliviada. Deja la cárcel casi libre de un peso emocional del tamaño de su tiempo de captura; él se queda con la carga de una sentencia de 30 años en prisión.

Marcela es una de las 20 mil víctimas anuales que dejan las bandas mexicanas, según Comisión Nacional de Derechos Humanos. La mayoría no obtiene justicia: un reporte de la Procuraduría General de la República (2010-2013) documenta que sólo 347 víctimas cuentan con una averiguación previa contra sus tratantes.

Adiós al infierno

El odio también la quemaba. Eso cuenta Paola. Era como una línea de fuego que le impedía avanzar personalmente y amenazaba con chamuscar la relación con su hija, así que cuando le propusieron escuchar el perdón de Leonel, aceptó sin dudarlo. Llevaba cuatro años sin ver al hombre que le presentó su jefe en una maquila de Puebla. Él, de falsos 22 años, la enamoró cuando le encontró las huellas de inseguridades de una niñez difícil.

Al igual que a Marcela, le propuso matrimonio con un costo oculto: la luna de miel se paga con trabajo sexual y todas las ganancias las guardo yo. Paola trabajó con una credencial de elector apócrifa en La Merced y Tlalpan, donde era forzada cada noche hasta por 40 hombres. Tres meses duró su infierno, hasta que un operativo en un hotel —cuyo nombre borró de su memoria— le trajo su libertad.

“Él me vendía, como si yo fuera un mueble. ¡Lo odiaba! Pero empecé a sentir la necesidad de verlo, que me explicara por qué tanto daño, si lo único que hice fue quererlo”, recuerda.
Durante meses y por separado, la ONG, ella y él trabajaron en el encuentro. Cuando el día llegó y estuvieron a menos de 10 metros de distancia, en una sala del Reclusorio Sur, el odio volvió, incluso cuando Paola vio lo que la cárcel estaba haciendo con su victimario: el padrote volcánico estaba desactivado.

“Me dijo que había tenido una infancia muy difícil, que lo perdonara. Lo vi arrepentido. Hasta me pidió que fuéramos amigos. ‘Claro que no, esto es para que yo esté tranquila, pero ya no te volveré a ver jamás’, le dije”, recuerda.

Paola se negó a besarlo. Le rechazó el abrazo. Ni siquiera quiso estrechar su mano. Cuando le dijo “te perdono”, se dio la vuelta con el cuerpo frío. El odio que la quemaba se había ido.

Para llegar a este punto, Marcela y Paola tuvieron se prepararon. “Para las víctimas, esto se llama ‘justicia restaurativa’, un proceso largo para preparar a ambos para un encuentro que permite a la víctima que así lo desea iniciar un proceso de sanación, y el victimario, al pedir perdón, reconoce errores y difícilmente vuelve a cometer un delito”, comentó Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata.

Esta reparación del daño se dificulta cuando se trata de las 134 víctimas extranjeras de bandas mexicanas. La mayoría en porcentaje (42.86) son guatemaltecas, seguidas por las hondureñas (18.80) y haitianas (15.04). También hay españolas (1.50), rusas (0.75) y húngaras (0.75), entre otras, quienes vuelven a su país apenas pueden.

“Como víctima, es muy difícil que tu padrote esté libre. O que estés en otro país y no puedas hacer lo que yo, descargar ese odio y pasar al perdón. Es como tener tu vida en pausa”, dice Marcela. “Yo lo perdoné, pero él debe seguir su proceso jurídico. No es un perdón legal, es algo que me permite cerrar un círculo en mi vida y avanzar. Aunque sí, fue muy fuerte. Es como si te sentaras con el demonio”.

  
Imprimir    Enviar por correo
Otras notas
Estrenan por error tercera temporada de "House of Cards"
............................................
Softbank presenta su robot humanoide
............................................
Bacterias en el cuerpo: razones para amarlas
............................................
Aprovechan bioproductos derivados del camarón
............................................
HABLANDO DE PACTOS…
............................................
Murat no necesita que lo defiendan, nunca lo ha necesitado
............................................
Realizará Municipio campaña para el rescate de valores
............................................
"La peor enfermedad de una sociedad es no creer": José Mujica
............................................
Estado del tiempo para el territorio oaxaqueño
............................................
Se vende niña. Con todos los extras. Le dejará satisfecho...
............................................
Pronóstico del tiempo para Oaxaca
............................................
Usuarios de Twitter desaceleran crecimiento en cuarto trimestre
............................................
Rebeldes Sirios se dejan piratear por bella mujer en Skype
............................................
Comentarios (0)

Publicar un comentario nuevo:
 

Portada |  Opinión |  Deportes |  Turismo |  Cultura |  Educación |  Galería |  Sucesos |  Reportajes |  Tv



Imprimir